
En un mundo dominado por Jefes Maestros, Héroes de Guitarra y ladrones de automóviles, existe un fontanero con marcado estereotipo italiano que desde hace 26 años entretiene las pantallas de aquellos jugadores casuales, principiantes, o que no se apenan a la hora de elegir un videojuego que los entretenga sin necesidad de violencia extrema.
Sin embargo, la gracia del personaje, cuyo bigote de tres píxeles buscaba disfrazar un poco la falta de detalle facial, robó el protagonismo al buen Donkey y terminaron catapultándolo como un fenómeno global.Como apunta el comisario de la exposición artística que puede verse ahora en Madrid "Once upon a time... Super Mario", Miguel Espada, el plomero es el "paradigma del hombre mediocre", el "primer extra en morir en una película de acción", pero el destino y la mente preclara de Shigeru Miyamoto, su creador, quisieron que pasara a la historia siendo actor principal". [tomado de Milenio.com]
Claro, seguramente más de uno dirá que esos juegos son para niñitos, que no se compara en nada con las grandes franquicias del PS3 o del 360 que incluyen personajes "maduros bien malotes", pero la verdad para un veterano de los pixeles que no tiene tiempo para echarse horas y horas de juego obligado, el tener al viejo Mario, ya sea en su versión Kart o Super, es bastante útil para entretenerse un par de horas, e incluso, si uno anda desocupado, puede aventarse grandes maratones y tratar de encontrar todos los recovecos que la creación de Shigeri Miyamoto nos ofrece.Pero sea lo que sea que Nintendo depare para el futuro de Mario, sabemos que estos 25 años son apenas el inicio de una figura que, en un mundo globalizado y superficial como el que tenemos ahora, terminará convirtiéndose en ícono cultural de una generación, trascendiendo el paso del tiempo e imponiéndose a personajes como Superman, Mickey Mouse, o Jebús.
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